jueves, 7 de julio de 2011

Con el polen a cuestas

Son los polinizadores de la Tierra, y los hay de más de 200.000 formas y tamaños.


Por Jennifer S. Holland
Fotografías de Mark W. Moffett


Hilera tras hilera, las tomateras se suceden en un invernadero de Wilcox, Arizona. Los tallos verdes surgen de los bloques de fibra de coco y ascienden hacia el techo de cristal. Técnicos con bata de laboratorio situados en unos carros elevados recogen meticulosamente la cosecha. La firma Eurofresh Farms recolecta unos 60 millones de kilos de tomates al año de esas plantas perfectas, cultivadas en125 hectáreas dentro de unas construcciones provistas de kilómetros de tuberías que conducen el agua y de una red de alambre de acero por la que trepan las tomateras. Los frutos maduros tienen un olor ligeramente artificial, dulce y nada terroso.



Al atardecer, el perfume de un extraño maiapilo de Kauai tienta a una hambrienta abeja europea.Apis mellifera sobre Capparis sandwichiana, Hawai


Con una vigorosa sacudida, una abeja verde metálica poliniza por vibración una flor de tomatillo espinoso. Con las vibraciones de su cuerpo, libera el polvo dorado de la flor con el que alimentará a las larvas que la esperan en el nido, y a la vez ofrece un futuro al ADN de la planta. Augochloropsis metallica sobre Solanum rostratum, Arizona.
 

En Madagascar, un lémur de cola anillada, que aquí mordisquea un cacto alóctono, transporta el polen para las plantas nativas en el hocico y las manos.Lemur catta sobre Cereus hildmannianus, Madagascar.

Un gecko de día ornamentado lame el néctar de las flores de un árbol en la isla Mauricio. Los lagartos insectívoros son polinizadores poco frecuentes, que en las islas donde hay pocos depredadores pueden llenar el nicho ocupado en el continente por otros polinizadores o depredadores más comunes.Phelsuma ornata sobre Gastonia mauritiana, Mauricio.
 

El satirión blanco tiene un paquete de polen en la boca de la flor, y cuando un mosquito se acerca, se llena la proboscis del polvo dorado. Aedes sp. sobre Plantanthera obtusata, Minnesota.


Una abeja del género Diadasia poliniza la flor de un cacto en Tucson, Arizona.



Las abejas son las polinizadoras más activas, pero no las únicas. La avispa halcón se alimenta del polen de los canutillos del desierto. Pepsis sp. sobre Asclepias subulata, Arizona.
 

La polinización cruzada no está garantizada cuando una hormiga recoge el polen de una lechetrezna: puede que la hormiga baje al suelo o pase a una planta de otra especie. Forelius pruinosus sobre Chamaesyce sp., Arizona.
 

Un quironómido recolecta polen de una flor del cacao al introducir la cabeza dentro de una «bolsa» que contiene tanto polen como una pegajosa recompensa de néctar.



Los escarabajos figuran entre los polinizadores más antiguos. Un escarabajo soldado devora una magnolia, que desprende perfume y calor como señuelos. Cantárido sobre Magnolis grandiflora, National Arboretum, Washington, D.C.


Una avispa parásita se posa en el fruto de un Ficus insipida para poner sus huevos. Esta avispa no es un polinizador, si no más bien una imitadora que depreda sobre las verdaderas avispas polinizadoras. Aun así, la intrusa puede desempeñar un papel positivo, ya que contribuye a que las avispas polinizadoras no permanezcan demasiado tiempo en las flores, que de este modo disponen de una tregua para producir semillas.



En Arizona, una mariposa esfinge del tomate sondea la flor de una maravilla; ambas especies evolucionaron juntas, por lo que sus órganos encajan a la perfección, y la mariposa nocturna puede ver la flor en la oscuridad. Manduca quinquemaculata sobre Mirabilis longiflora, Arizona.


Una heliconia salvaje se carga de polen en una flor llamada labios ardientes. La mayoría de las mariposas sólo sorben el néctar, pero ésta ha desarrollado un dispositivo especial: una trompa que le permite extraer y digerir el polen, cuyos aminoácidos alargan su vida y le dan más semanas para reproducirse.Heliconius erato sobre Psychotria poeppigiana, Panamá.

En Hawai, un ave alóctona llamada anteojitos japonés (cabeza y cola visibles abajo) roba néctar de la base de una haha‘aiakamanu. En este caso el ave elude el polen y no le hace ningún servicio a la planta.Zosterops japonicus sobre Clermontia fauriei, Hawai.


Gotitas de aceite iluminadas con láser se arremolinan en un túnel de viento alrededor de una brizna de hierba en flor. Científicos de la Universidad de California en Berkeley diseñaron el experimento para estudiar la manera en que el polen transportado por el viento se desplaza de una planta a otra.



La niebla primaveral flota sobre un manzanar de Pennsylvania al amanecer. Su propietario, John Lerew, alquila todos los años 180 colmenas con millones de abejas europeas para polinizar varios cientos de hectáreas. La mayoría de las fincas agrícolas grandes recurren al alquiler de colmenas.



En 2010 se informó de una posible causa del síndrome de despoblamiento de las colmenas (SDC), la rápida muerte de millones de abejas europeas observada desde 2006. Los estudios genéticos apuntaban a la acción combinada de un virus y un hongo, pero aún no se ha llegado a una conclusión sobre estos hallazgos. «Probablemente el SDC es fruto de una interacción compleja –dice Jeff Pettis, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos–. Pero el papel de estos patógenos aún no está claro.» Mientras, el ácaro Varroa (puntos rojos, arriba) sigue siendo la plaga más devastadora en todo el mundo para la abeja europea. Apis mellifera infestados con Varroa destructor.


Un abejorro sorbe el néctar de un girasol en Arizona. Muchas especies de abejorros están en declive, principalmente por la pérdida de hábitat y probablemente por la acción de patógenos introducidos.


Fuente: National Geographic España
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