jueves, 5 de agosto de 2010

El amor está en el aire

Lo hacen los pájaros, lo hacen las abejas, incluso las plantas lo hacen.


Por Rob Dunn
Fotografías de Martin Oeggerli

Los humanos a menudo no apreciamos todo lo que tenemos, como la capacidad de caminar, gatear o incluso, después de haber bebido una copa de más, arrastrarnos hasta un adorable ejemplar del sexo opuesto. Las plantas no tienen ese privilegio.

Durante gran parte de la larga historia de la vida vegetal terrestre, las plantas tenían que estar muy cerca unas de otras, casi tocándose, para emparejarse. Los musgos dispersan su pálido esperma con la lluvia para que su flujo vital vaya flotando hasta sus congéneres cercanos, como hacían otras plantas primitivas, pero ese método de reproducción requiere humedad. Al principio, la vegetación sólo podía sobrevivir en rincones húmedos del planeta donde las gotas de agua comunicaran regularmente a los machos con las hembras. La mayor parte de la Tierra era de color pardo.

Un buen día, hace más de 375 millones de años, las cosas cambiaron. Un linaje de plantas desarrolló granos de polen y semillas, y desde entonces nada volvió a ser lo mismo. Pero llamemos a las cosas por su nombre. El polen venía a ser el esperma de las plantas, con dos espermatozoides por grano, rodeados por una membrana a menudo dorada, que es a la vez protección y vehículo. Si en la larga novela de las plantas el conflicto narrativo era la distancia entre los amantes, el polen fue la solución que los uniría, a través de metros o incluso de un continente a otro. Fue el truco evolutivo que transformó el mundo, ha­­ciendo posible el sexo entre desconocidos.



Geranio - El tamaño de los granos de polen se mide en millonésimas de metro, pero sus viajes en busca de pareja son épicos. Las decenas de granos dorados que han llegado con éxito al estigma de una flor de Geranium phaeum tienen que competir para ser de los pocos que logran la fecundación.



Flor de durillo - Alojados en el tejido arrugado del estigma de Viburnum tinus, los granos de polen de otras flores de durillo (en gris) se hinchan con la humedad. Uno de ellos (en el centro) ya está desarrollando el tubo polínico que transporta las células espermáticas hasta el primordio seminal. El polen de otras especies (en amarillo y en verde) ha fallado el objetivo; las defensas genéticas lo excluyen de la carrera por la fecundación.



Sauce cabruno - Un grano de polen de Salix caprea ha fallado su objetivo. Ahora, atrapado entre los pétalos de la flor de otra especie, morirá. Aunque algunos granos de polen se dispersarán por el aire cuando la brisa primaveral agite las hojas del sauce, otros se pegarán al dorso de las abejas y llegarán a su destino.



Hay polen de muchas formas y tamaños. El diámetro de un grano de polen de calabacera (en el centro) tiene el grosor de un billete de 10 euros. La diminuta mota que hay a su lado es un grano de polen de nomeolvides. Imagen compuesta de Martin Oeggerli; 14 imágenes de microscopio electrónico de barrido, de Ralf Buchner y Heidemarie Halbritter, Universidad de Viena



Membrillero de flor - Es posible que la superficie irregular del polen de Chaenomeles sp. acelere la absorción de la humedad cuando el grano se posa sobre su objetivo, una flor de su misma especie. «Una hidratación rápida determina una formación más veloz del tubo polínico —dice el fotógrafo suizo Martin Oeggerli, investigador postdoctoral del Hospital Universitario de Basilea—. Eso es importante para la fecundación.»



Trébol blanco - Trifolium repens. El polen, rico en proteínas, del trébol blanco es un alimento importante para las abejas, como el néctar.



Abutilón coloreado - Abutilon pictum. Las púas del polen del abutilón coloreado posibilitan un mejor agarre a las plumas de las aves.



Guajaca gigante - Tillandsia maxima. El pliegue en el polen de la guajaca gigante le permite encogerse cuando se seca, o hincharse con la humedad, sin romperse.



Lechuga de agua - Pistia stratiotes. Los surcos en el polen de la lechuga de agua son un rasgo inusual, aunque la planta es común desde Egipto hasta Argentina.



Nomeolvides - Myosotis sylvatica. Los granos de polen del nomeolvides (coloreados de turquesa) son de los más diminutos que se conocen, con un diámetro de cinco milésimas de milímetro.



Atrapamoscas - Dionaea muscipula. Los granos de polen del atrapamoscas son más de 15 veces más grandes que los del nomeolvides. No existe una relación directa entre el tamaño de la planta y el de su polen.

 

Acacia de Constantinopla - Albizia julibrissin. Los granos de polen de la acacia de Constantinopla son también más de quince veces más grandes que los del nomeolvides.



Leucadendro plateado - Familia Proteáceas. El polen del leucadendro plateado tiene un revestimiento adhesivo que se pega a los animales que lo transportan.



Crino japonés - Crinum japonicum. El del crino japonés está rodeado de pétalos vistosos que atraen a los insectos. Algunas morfologías parecen fáciles de explicar. Otras son un enigma.



Pino - El polen de los pinos cubre los coches con un polvillo amarillo verdoso, aunque este grano en particular ha aterrizado sobre el huevo de un insecto que aún no ha eclosionado. El polen de estos árboles flota en el aire sustentado por sus dos vesículas aeríferas, y es una condena para los alérgicos de casi todo el mundo, ya que llega a alcanzar elevadas concentraciones, como ha sucedido desde hace millones de años.


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