sábado, 10 de julio de 2010

La odisea del salmón



La odisea del salmón

Hace un siglo, tras un largo viaje a través del océano, miles de salmones remontaban el casi centenar de ríos salmoneros de la cornisa cantábrica para frezar en sus cabeceras. Hoy, afectados por diversas acciones humanas, la mayoría de ellos ya no alberga salmones. La especie lucha por sobrevivir en una veintena de ríos españoles.

Por Eva van den Berg
Fotografías de Juanjo Alonso y Orlando Miranda 




La meta del largo viaje del salmón son las zonas altas de los ríos, con caudal permanente de aguas cristalinas, como es el caso del río Sella. Sobre la grava de esas aguas someras y de corrientes suaves realizarán la puesta, y los alevines hallarán refugio hasta que puedan nadar y buscar el alimento.

En cuanto los salmones entran en los ríos, ya no vuelven a comer nada hasta que finaliza la reproducción… si es que sobreviven. Su único alimento durante este período serán las reservas que han ido acumulando en las zonas de alimentación de los mares del norte. Mientras remontan el cauce ayunarán durante meses.



Ciclo vital del salmón
Tras la freza las hembras depositan miles de huevos que son fecundados por varios machos. Dentro del huevo, los pequeños alevines se desarrollan alimentándose del saco vitelino y eclosionan al cabo de unos 50 días.



Ciclo vital del salmón
Los alevines apenas miden un centímetro cuando empiezan a moverse. Son poquísimos los que sobreviven. Tras eclosionar, permanecen 15 días en la grava consumiendo los restos del huevo que los albergó.



Ciclo vital del salmón
Al año, el salmón juvenil o pinto (por los colores de su cuerpo) mide unos 15 cm. Tras permanecer un año o dos en el río realizará el esguinado, proceso en el que se producen los cambios fisiológicos necesarios para afrontar la vida en el océano.



Ciclo vital del salmón
Tras regresar del mar el salmón, ya plenamente adulto, reside en el río y luce tonos plateados y verdeazulados. Pasará un tiempo en las pozas antes de iniciar el remonte, que lo llevará a reproducirse en la cabecera.



Ciclo vital del salmón
Tras regresar del mar el salmón, ya plenamente adulto, reside en el río y luce tonos plateados y verdeazulados. Pasará un tiempo en las pozas antes de iniciar el remonte, que lo llevará a reproducirse en la cabecera.



Los salmones pueden salvar desniveles naturales de hasta cuatro metros de altura. Pero si se topan con un obstáculo mayor, como una presa, no podrán llegar a la cabecera y desovarán en un tramo que seguramente será inadecuado.



La fotografía muestra cómo ven los salmones el mundo exterior.



El alimento básico del salmón en su fase fluvial son los insectos acuáticos, como esta ninfa plana de efemeróptero. Además de ser la fuente de proteínas necesarias para su rápido crecimiento, éstos son insectos clave en el mantenimiento del hábitat donde viven otros salmónidos.



En otoño, el río Casaño se llena de material vegetal muerto y se inicia la acción de los descomponedores primarios, alimento básico de las pequeñas larvas de insectos que en primavera serán la fuente de energía para los alevines de salmón recién nacidos.



Posado en el lecho del río Casaño, afluente del Cares, un salmón pinto de aproximadamente un año de edad se mantiene inmóvil y con la boca abierta de par en par. De este modo se oxigena al máximo y capta además todo el alimento que le llega arrastrado por la corriente.



En las aguas de este afluente del Nalón, la nieve mantiene la temperatura del agua a una temperatura de alrededor de 5ºC sobre el lecho de grava donde frezarán los salmones.



Los salmones pueden salvar obstáculos de hasta cuatro metros de altura. Si son más altos, como es el caso de esta presa situada en la cabecera del río Purón, no podrán avanzar y desovarán en lugares posiblemente poco propicios.



Durante el remonte los salmones suelen descansar en lechos de piedra y canales pronunciados donde el agua en movimiento está cargada de oxígeno.



Una vez en el río los salmones no volverán a comer hasta finalizar la époc de reproducción. Sobrevivirán gracias a las reservas acumuladas durante su estancia en el océano.



Es finales de verano y esta hembra, que ha adquirido su característica librea dorada, busca una zona tranquila para finalizar el proceso de maduración sexual.

Fuente: National Geographic
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