jueves, 16 de julio de 2009

Mayra Andrade

Mayra Andrade es mujer de varios mundos. Nació en Cuba, creció en Cabo Verde, ha vivido en varios países -Senegal, Angola, Alemania- hasta que finalmente se establece en París. Su voz trae toques de jazz, soul, rumba, samba, canción francesa, ritmos de África, Cuba y Brasil, músicas mestizas, fusiones de sonidos de uno y otro lado del océano. A sus 24 años la ven como la sucesora de Cesaria Évora, la voz referencial de sus islas. Cabo Verde es el archipiélago de la Macaronesia que queda más al sur, frente a Senegal. Históricamente fue una estación de paso en el lucrativo tráfico de esclavos hacia América. Los temas de Mayra poseen a veces el tono reflexivo, triste y lamentoso que proviene del fado, pero también pueden ser enérgicos, vitales como un himno, rabiosos, llenos de luz. A la Isla do Fogo dedica una composición que recoge los acentos de las fiestas populares. Su Conciencia es un diálogo consigo misma, mediante el cual se propone salir de la indiferencia al analizar las cosas que pasan en el mundo. En la hora y cuarto de actuación hace desfilar temas más lánguidos, otros vibrantes, improvisaciones de los cinco músicos. En verano los insulares se echan más a la calle que en otras épocas del año: los días de sol y las vacaciones generan mayores ganas de vivir. La gente abandona la cueva elemental, se olvida de la pantalla de plasma con el TDT, y se embarca en la fiesta. Las audiciones musicales en las noches de verano tienen el encanto de las plazas con- curridas, de las fiestas patronales, del olor cercano de la maresía, del alisio. La cantante dice que tuvo una infancia y una adolescencia itinerantes, pero nunca olvidó sus raíces. "Somos hijos del Atlántico", dice en uno de sus temas en referencia al archipiélago compuesto por diez islas volcánicas, independiente desde el año 1975 y que se intenta reforestar para cambiar la imagen semidesértica que dejaron en él la rapiña de los colonizadores, la siembra de caña de azúcar y algodón, el descuido de la naturaleza que exterminó el antiguo manto vegetal. Músicas étnicas que brotan del volcán y del mar, amores, vidas, muertes, viajes, tránsitos que van dejando su sabiduría en los huesos. Obrigado, Mayra.
LUIS LEÓN BARRETO

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