lunes, 22 de junio de 2009

Relato de una Colonoscopia

Uno de mis amigos (le llamaré por el nombre ficticio de Flip) ha tenido que someterse a una de esas pruebas de exploración algo desagradables. El relato es de mi amigo yo solamente cambie su nombre por Flip y al médico le llamé Dr. Flop.

Hace unos días, el Dr. Flop recibía a Flip en su despacho donde le enseñó un dibujo a todo color del colon, un órgano que le pareció tan largo que estaba por todos los sitios y que en algún momento tuvo tiempo de pasar por Toledo. El Dr. Flop le explicó la técnica de la colonoscopía pero aunque Flip asentía con la cabeza con cada explicación, en realidad no podía escuchar nada de lo que le decía porque su cerebro le estaba gritando por dentro: ¡"Este médico te va a meter un tubo de 5.000 metros por detrás"!

Flip abandonó el despacho del Dr. Flop con un papel con instrucciones escritas y con una receta para comprar un producto llamado Solución Evacuante Bohm que venía en una caja en la que casi cabía un microondas. Más tarde hablaré con más detalle de esta solución con nombre de bomba o de agente 007. Según las instrucciones, durante una semana Flip no podía tomar aspirinas o ningún complemento vitamínico que tuviera hierro. El día anterior a la colonoscopía, y siguiendo también las instrucciones, no debía comer ningún alimento sólido; solamente podía tomar líquidos transparentes en el desayuno y la cena. Los siguientes líquidos son considerados transparentes: agua, té, café (sin leche), soda, consomé, jugo de frutas colado y gelatina. Todo lo que Flip comió ese día fue un consomé, que es como decir agua, sólo que con un poco de sabor. Era importante, según las mismas instrucciones, que no ingiriera ningún tipo de líquidos rojos.

Después del almuerzo, Flip empezó a preparar la famosa solución Bohm. La caja contenía 16 sobres de polvos. Abrió cuatro sobres y echó los polvos en una jarra con un litro de agua tibia. Tardó más de tres horas en beber tres litros de aquella pócima que era lo más parecido a saliva de cabra mezclada con líquido limpiador de retretes. Las instrucciones del Dr. Flop estaban escritas con gran sentido del humor: "es posible que sienta náuseas mientras toma la mezcla, pero debe beberse toda la solución para asegurar una exploración adecuada del colon. Tendrá movimientos intestinales porque la mezcla provoca evacuaciones de materia fecal poco firme y ése es el resultado esperado. Procure estar cerca de un baño". La Solución Bohm resultó ser un laxante nuclear. ¿Han visto alguna vez despegar un cohete espacial? Flip creyó que era el cohete. Se pasó varias horas prisionero del baño con violentos esfuerzos para evacuar. Eliminó todo. Cuando creía que estaba completamente vacío, tuvo que volver a beber otro litro de la solución atómica. En ese momento, sus intestinos viajaron al futuro eliminando los alimentos que ni siquiera había comido. Cuando terminó de evacuar todo el líquido, muy de noche, se fue a dormir.

Al día siguiente, su mujer lo llevó al hospital. Flip estaba nervioso, no solo por la colonoscopía sino porque a veces sentía ganas de evacuar. ¿Qué pasaría si le diera por evacuar delante del Dr. Flop? ¿Cómo le pediría perdón por algo así? Llevarle flores no sería suficiente. Después de firmar un montón de papeles como que entendía y aceptaba lo que decían esos documentos, le llevaron a una habitación donde otras personas esperaban para hacerse una colonoscopía. En un espacio separado por cortinas, se desnudó y se vistió con una de esas ropas de hospitales diseñadas por pervertidos sádicos, que cuando te la pones te hacen sentir que estás más desnudo que cuando estás desnudo de verdad. Luego, una enfermera le introdujo una pequeña aguja en una vena de su mano izquierda y le dijo que algunos pacientes ponían vodka o ginebra en la preparación de la solución Bohm. Aunque Flip pensó que de haberlo sabido antes a lo mejor lo hubiera considerado, se alegró de no haberlo hecho porque con la chispa que agarraría hubiese tenido dificultades para llegar al baño y la casa se habría quedado como si la rociaran con una manguera fecal. Pensó que si eso le llegara a pasar, no hubiese tenido más remedio que quemar su casa.

Cuando estaba todo preparado, la enfermera se llevó a Flip a la habitación de endoscopia donde el Dr. Flop le estaba esperando con otra enfermera. No vio el tubo de 5.000 metros pero sabía que lo tendrían escondido por algún sitio. En ese momento estaba muy nervioso. El médico giró a Flip sobre el lado izquierdo y la enfermera le administró un sedante por la aguja que tenía en la mano. Había música en la habitación; la canción que estaba sonando era Dancing Queen de ABBA. Flip le comentó al Dr. Flop que de todas las canciones que se pueden poner en una sala de colonoscopía, Dancing Queen era la menos apropiada. Entonces llegó el momento por el que Flip había estado aterrorizado durante años. Si quieren saber lo que le pasó a mi amigo Flip se van a quedar con las ganas porque el caso es que no recuerda nada. En serio; se pasó durmiendo todo el tiempo que duró la colonoscopía. Oía la canción de Dancing Queen y un momento más tarde se despertó en otra habitación, cuando ya había pasado todo. Cuando el Dr. Flop le explicó que las imágenes de su intestino eran normales, Flip le dijo que nunca se había sentido tan orgulloso de un órgano interno con nombre de navegante.
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